For a Craft of Uncertainty
There is an entire logic of material to be understood, for objects carry an intelligence of their own.
We began to risk this hypothesis when we noticed that the reused wooden crates with which we began to build bore marks that allowed us to perceive particularities and opportunities for transformation that could not be found in the drawings. It was the beginning of a path of craftsmanship outside of what academic teachings had laid before us during our years of university training.
Yet, what anchored that will to act, as a variable of origin, was nothing other than necessity. In those years, economic crises and difficulties in the traditional employment systems pushed personal conditions of survival to their limits. Building with what was at hand, with our own hands, became the alternative to the failed attempt to integrate into the conventional systems of mediation within the discipline.
What, in theory, means the accumulation of ten thousand hours of practice in a single activity, as Sennett proposes as a guarantee of skill, may represent a standard of comfort in the shelter provided by the repetition of a single task. But the truth is that the relationship between construction and project triggers a dynamic of repeated differences – sustained by specific circumstances – which directs the interaction with things straight toward people, forming an enveloping web of variables in constant flux. This is the antithesis of a path of certainties.
The approach to manual labor and self-construction has to do with the will to understand how things work and how they can be repaired. To do without waiting for mediation, to seize the possibility directly, translated into the formation of various collective actions encouraged by uncertainty, with the hope that these constructions might transform into institutions – even if in a very small instance of time and space – in order to move from the personal realm to the collective one. In this way, construction also became an event, and the concern to transform boxes into chairs evolved into the decision to find reasons to gather groups of people and converse while seated upon them.
Emerging as an uncertain political action, the closest thing to this kind of work remains the drive for playful action in the idea of arguing uncertainty as a material of opposing signs to the presumed certainty of the project, and as such, an intelligent object to be unraveled.
Buenos Aires, July 2013
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Comment extracted from the lecture held on May 17, 2012, as part of the «Modes of Practice» series. For this talk, we chose the title Craftsmanship Practice, affirming our alignment with the book The Craftsman by Richard Sennett.
Edited by Ciro Najle and Anna Font. Architecture Archives. Modes of Practice 01. Craftsmanship Practice. A77. Gustavo Diéguez and Lucas Gilardi. School of Architecture and Urban Studies. Torcuato Di Tella University. Buenos Aires, 2013.
"Construir con lo que se tiene a mano es una filosofía de trabajo que no sólo activa la imaginación, sino que hace posible el cumplimiento de los sueños. No es una defensa del realismo, sino todo lo contrario." a77
"Building with what is at hand is a work philosophy that not only sparks the imagination but also enables the fulfillment of dreams. It is not a matter of defending realism, but quite the opposite." a77
Para una artesanía de la incertidumbre / For a Craft of Uncertainty
Hay por delante toda una lógica del material para aprender porque las cosas sobrellevan una inteligencia propia.
Comenzamos a arriesgar esta hipótesis cuando notamos que las cajas de madera reutilizadas con las que empezamos a construir poseían unas huellas que nos permiten percibir particularidades y oportunidades de transformación que no se encuentran en los dibujos. Fue el inicio del trabajo dentro de una vía artesanal por fuera de lo que la enseñanza académica había puesto delante nuestro en los años de formación en la universidad.
Pero lo que ajusta esa voluntad de acción, como variable de origen, no fue otra cosa que la necesidad. En aquellos años, las situaciones de crisis económica y dificultad laboral en los habituales sistemas de empleo llevaron las condiciones personales de subsistencia hacia los límites. Construir con lo que se tiene a mano y con nuestras manos terminó siendo la alternativa al intento fallido por integrar los sistemas habituales de mediación de la disciplina.
Lo que en teoría significa la acumulación de las diez mil horas en la práctica de una misma actividad, que Sennet expone como garantía de la habilidad, puede significar un estándar de comodidad en el cobijo que ofrece la reiteración de una misma tarea. Pero lo cierto es que la relación entre construcción y proyecto desata una dinámica de reiteración de diferencias -sostenidas por coyunturas específicas-, que arroja la relación con las cosas directamente hacia las personas conformando una envolvente de variables en constante despliegue. Todo lo contrario a un camino de certezas.
El acercamiento al trabajo manual y la auto-construcción tiene que ver con la voluntad puesta en entender cómo funcionan y cómo se pueden reparar las cosas. Hacer sin estar esperando una mediación, aprovechar la posibilidad directamente, se tradujo a la conformación de distintas acciones colectivas alentadas en la incertidumbre con el deseo de que las construcciones se transformen en instituciones -aunque sea en una instancia muy pequeña en tiempo y espacio-, para salir del mundo de lo personal al mundo colectivo. Así la construcción también se transformó en un evento y la preocupación por transformar cajas en sillas, en la decisión por encontrar motivos para sentar a conversar en ellas a grupos de personas.
Devenido en acción política incierta, lo más cercano a este tipo de trabajo sigue siendo el impulso por la acción lúdica en la idea de la argumentación de la incertidumbre como material de signo opuesto a la presunta certeza del proyecto y, como tal, objeto inteligente a desentrañar.
Buenos Aires. Julio 2013.
Comentario extraído de la conferencia del 17 de mayo de 2012 dictada en el ciclo Modos de Práctica. Allí elegimos para la charla el título Práctica Artesanal, confirmando nuestra identificación con el libro El artesano de Richard Sennet.
Editado en Ciro Najle y Anna Font. Archivos de Arquitectura. Modos de Práctica 01. Práctica Artesanal. A77. Gustavo Diéguez y Lucas Gilardi. Escuela de Arquitectura y estudios Urbanos. Universidad Torcuato DiTella. Buenos Aires, 2013.
The Story of Eighteen Boxes
Eighteen wooden boxes, along with thousands of others, depart from Brazil carrying automotive parts and components. They reach Argentina, at the industrial plant of the same company in the city of Rosario. Once their task is complete, the boxes are transported by trucks as waste material to the outskirts of Buenos Aires. Sold as used wood at a very low price, the material is eventually found in a remote warehouse and is once again shipped to Buenos Aires.
Eighteen wooden boxes, among many others, are chosen to continue their journey tied to mobility. Over the course of ten months, these boxes will be regrouped and continue to be transported. First, they are displayed as part of a specific arrangement at a design fair, serving a representative role within a container—an ideal situation, since their dimensions were originally designed to optimally occupy the space of these larger metal containers. There, they represented a nomadic institution with a sociocultural profile, a device applicable in areas affected by scarcity, remoteness, emergencies, or new establishments. Shortly thereafter, the material is transported to a collective exhibition of contemporary art held at the old Post Office Palace. Embracing their identity as cargo, they leave the container, reconfiguring their order to form another version of a temporary institution, meant to represent and reflect on different modes of communication at the site—like a flexible postal parcel.
Eighteen wooden boxes, unlike the others, finally return to Brazil, extending their journey of mobility. But alongside what is commonly known as social mobility or ascent in people, it must be noted that this situation represents a moment of object mobility—not just due to the thousands of kilometers traveled, but also because of the shift in their status, their rise in class. Boxes once made to contain and transport industrial materials are now privileged, carried inside other boxes to return to their place of origin. Boxes within boxes. Like a symbol of migration, akin to someone returning improved to their homeland, these boxes present themselves as part of an organization that can be visited as a temporary dwelling within a notable institution, to announce the delay of their expiration.
Historia de 18 cajas
Dieciocho cajas de madera, junto con otras miles, salen de Brasil conteniendo piezas y repuestos de la industria automotriz. Llegan a la Argentina, a la planta industrial de la misma empresa en la ciudad de Rosario. Las cajas, una vez cumplida su misión, son trasladadas en camiones como material de descarte a las afueras de la ciudad de Buenos Aires. Son vendidas como madera usada a un valor muy bajo. El material es hallado en un remoto galpón y es nuevamente trasladado hacia la ciudad de Buenos Aires.
Dieciocho cajas de madera, de entre otras miles, son elegidas para continuar su destino relacionado con la movilidad. En el transcurso de 10 meses esas cajas se reagruparán y seguirán siendo transportadas. Primero, expuestas bajo un determinado agrupamiento en una feria de diseño -Plug in Festival!-, cumpliendo un rol representativo dentro de un contenedor —una situación ideal—, ya que sus medidas fueron pensadas desde sus inicios para ocupar optimizadamente el espacio de estas cajas metálicas mayores. Allí estuvieron representando una institución nómade de perfil sociocultural, un dispositivo aplicable en medios afectados por condiciones de escasez, lejanía, emergencia o de reciente establecimiento. Luego, y de inmediato, el material salió transportado hacia una muestra colectiva de arte contemporáneo organizada en el antiguo Palacio del Correo -Encomienda-. Asumiendo su condición de carga, salió del interior del contenedor, reformulando nuevamente su orden para configurar otra versión de una institución temporaria pensada a los efectos de representar y reflexionar en el sitio diversos modos de la comunicación, como una encomienda postal flexible.
Dieciocho cajas de madera, a diferencia de otras miles, vuelven finalmente a Brasil extendiendo su destino de movilidad. Pero en paralelo con lo conocido como movilidad o ascenso social en las personas, deberá decirse que esta situación constituye un momento de la movilidad objetual, no solo por el hecho de los miles de kilómetros recorridos, sino también por el cambio de estado, por su ascenso de clase. Cajas que fueron producidas para contener y trasladar en su interior material de la industria, ahora son privilegiadas y transportadas en el interior de otras cajas para volver a su lugar de origen. Cajas dentro de cajas. Como una especie de señal sobre la migración, de quien se propone volver mejorado a su país, estas cajas se presentan bajo la forma de una organización que puede ser visitada como una morada transitoria -Plug Out Unit Brazil-, en una institución notable del país para anunciar el retraso de su caducidad.
Hacia una política de constelaciones temporarias
Una teoría sobre la inmediatez
La inmediatez se relaciona estrechamente con la posibilidad de cumplir con las necesidades a partir de aquello que se tiene al alcance de la mano, desde la detección de aquellos recursos sociales y materiales, cuya combinación es capaz de producir las transformaciones más precisas en el plano de lo expresivo y en la efectividad social. No está vinculado con la improvisación sino con el pragmatismo. Las diferentes experiencias atravesadas desde a77 condujeron a la convicción de que el proyecto se fundamenta en la deliberación y la construcción en el territorio con los actores que integran la constelación interesada en que ello ocurra. Allí encuentra su real ajuste y cobra un vínculo intenso con la producción de identidad. La crítica a la tradicional concepción del proyecto incluida en estos trabajos, tiene que ver con la distancia que la convención del trabajo profesional promueve entre los actores involucrados. Esa dinámica de interacción es la que terminó por denominarse al interior del autoanálisis del trabajo en a77 como una política de constelaciones temporarias y cobró precisión en el trabajo experimental We Can Xant en Catalunya donde a partir de la lectura territorial se alinearon actores, recursos, materiales y entidades al servicio de un proyecto de construcción colectiva.
Las políticas de flexibilidad, movilidad y desmontabilidad son fruto de esa premisa de actuación en el territorio. No son postulados a priori, sino consecuencia de las necesidades manifestadas por los futuros usuarios. En esa política de actuación no existe una ambición de transformación totalizadora. La política sobre la inmediatez es justamente eso: una actuación microscópica. En la dimensión de lo mínimo se pueden producir intercambios reales con las personas. No hay proyección de miradas utópicas sobre ese particular aspecto porque involucran un intercambio afectivo y la generación de lazos de confianza mutua.
No obstante, las pequeñas actuaciones contienen miradas generales acerca de una lectura de lo social. Cuando se pensó en habitar el museo, como en el proyecto ColoNY en el PS1 en New York, se inició un proceso de intercambio a partir de una relectura acerca de las instituciones que considera que el museo debe dejar entrar a la ciudad y a sus habitantes en su modo más literal. Cuando se desarrollan artefactos como el Gran Aula o el Centro Cultural Nómade se piensa, a su vez, en sacar al museo y las instituciones culturales fuera de sus paredes. Ambos casos son intentos de dilución de la esfera pública y del desarrollo de proyectos de autogestión que articulan y posibilitan dinámicas, asociaciones y vínculos. Ambos escenarios son ensayos sobre la noción de lo público y su capacidad de producir nuevos ámbitos de integración social.
Towards a Policy of Temporary Constellations: A Theory of Immediacy
Immediacy is closely tied to the ability to meet needs using what is readily available, identifying social and material resources whose combination can bring about the most precise transformations in both the expressive and social spheres. It is not linked to improvisation but to pragmatism. The various experiences undertaken by a77 have led to the conviction that projects are grounded in deliberation and on-site construction with the stakeholders who form the constellation interested in bringing them to life. This is where projects find their true alignment and forge an intense connection with identity production. The critique of traditional project conventions inherent in these works addresses the distance that professional practices typically create among the involved actors. This dynamic of interaction has come to be defined, through self-analysis of a77’s work, as a policy of temporary constellations, gaining clarity during the experimental We Can Xant project in Catalonia, where territorial analysis aligned actors, resources, materials, and entities to serve a collective construction effort.
Policies of flexibility, mobility, and modularity emerge from this premise of territorial action. They are not predetermined doctrines but are instead shaped by the needs expressed by future users. This approach to action avoids ambitions of totalizing transformation. A policy of immediacy is precisely that: microscopic action. Within the smallest scale, genuine exchanges with people can take place. There is no projection of utopian visions onto these particular aspects because they involve affective exchanges and the creation of mutual trust.
Nonetheless, small-scale actions often contain broader insights derived from a reading of the social context. When considering inhabiting the museum, as in the ColoNY project at PS1 in New York, a process of exchange began, grounded in a reinterpretation of institutions—one that sees the museum as needing to allow the city and its inhabitants to enter, in the most literal sense. Conversely, when developing artifacts such as the Gran Aula or the Nomadic Cultural Center, the goal is to take the museum and cultural institutions beyond their walls. Both cases represent attempts to dissolve the boundaries of the public sphere and to develop self-managed projects that enable and articulate dynamics, associations, and relationships. These scenarios are experiments in the notion of the public and its capacity to generate new spaces for social integration.
Infiltrating architecture
«Working within existing buildings, using their own hands to build, or using discarded materials, a77 (Gustavo Diéguez and Lucas Gilardi) from Buenos Aires infiltrate the gaps and the unnoticed opportunities where an existing home can expand, gaining floor area or usable air space. To do so, they imagine unconventional spaces, they expand into the roofs, or they partition space in vertical or rather diagonal sections, merging above and below in new operational dimensions. a77 keeps the aspect or the recycled materials they use as a valuable texture whose previous marks become neutral in relation to their new contexts: a ready-made texture with certified unpretentiousness. Small spaces can fulfill specific needs which are put in motion by the human presence, a potential that speaks through the bodies, their movement, and a redefined relation to the scale of space.»
Excerpt from Infiltration Tactics in Latin America, a text written by Fernando Diez, included in the catalog for the exhibition Housing Models: Experimentation and Everyday Life, held at the Künstlerhaus in Vienna, 2009.
Tácticas de infiltración / Infiltration Tactics
Infiltrando la arquitectura
«Trabajando dentro de edificios existentes, utilizando sus propias manos para construir o empleando materiales descartados, a77 (Gustavo Diéguez y Lucas Gilardi) de Buenos Aires se infiltran en los intersticios y las oportunidades inadvertidas donde un hogar existente puede expandirse, ganando superficie o espacio aéreo utilizable. Para lograrlo, imaginan espacios no convencionales, se expanden hacia los techos o dividen el espacio en secciones verticales o incluso diagonales, fusionando arriba y abajo en nuevas dimensiones operativas. a77 mantiene el aspecto de los materiales reciclados que utilizan como una textura valiosa, cuyas marcas previas se vuelven neutras en relación con sus nuevos contextos: una textura «ready-made» con una autenticidad certificada y sin pretensiones. Los pequeños espacios pueden satisfacer necesidades específicas que se activan con la presencia humana, un potencial que se expresa a través de los cuerpos, su movimiento y una relación redefinida con la escala del espacio.»
Fragmento de Infiltration Tactis in Latin America, texto escrito por Fernando Diez, que integra el catálogo de la muestra Housing Models. Experimentation and Everyday Life realizada en el Künstlerhaus de Viena. 2009.
Prácticas de la escucha / The practice of listening
Procesos de arquitectura comunitaria
Los proyectos desarrollados desde a77 junto con comunidades y organizaciones tienen una raíz artesanal. No pueden ser sometidos a estructuras ni procedimientos demasiado cerrados ya que cada uno de estos abordajes merecen ser pensados de nuevo en cada uno de sus inicios.
“La única materia fija que podría sintetizar una respuesta metodológica para estos procesos es la herramienta de la escucha.
Los procesos de conversación, escucha e interpretación operan aquí como una estrategia proyectual y como dispositivo de producción de confianza y afecto. El desarrollo de estos proyectos tienen una primera etapa de conversación y entrevistas públicas, establecida como un ejercicio de conocimiento que intenta un primer acercamiento al tema y a los problemas a resolver, como así también a comprender las proyecciones a futuro y sus limitaciones. El ejercicio de pensamiento colectivo que se realiza entonces, consiste en interpretar todo aquello escuchado en las conversaciones con la comunidad y los destinatarios del proyecto, para luego desarrollar un esquema que reúna las necesidades, los requisitos físicos y de infraestructura, la posibilidad de ser construido en etapas, los posibles crecimientos, las hipótesis de flexibilidad y transformación de los espacios y la imaginación sobre la máxima dimensión del proyecto».
“¿Qué implica situar a la escucha como una herramienta central para la práctica y para el aprendizaje de la arquitectura?
Durante años la arquitectura fue acentuando su lejanía hacia las posibilidades de reconocerse como una herramienta popular, por el atavío de clase que arrastra tradicionalmente, y por la distancia hacia otros modos de organización social o económica.
El desarrollo de la capacidad de mediación de la arquitectura sólo es posible en la medida que reconozca sus vínculos con otros saberes y con la producción colectiva del conocimiento, sin por ello abandonar su espacio en los planos técnicos o de producción de formas. Al parecer, el elemento que falta incluir de manera más protagónica para terminar de dar forma a ese postulado es el componente político que determina el ejercicio de esas decisiones. En ese caso, la escucha es un acto político porque implica el inicio de una práctica basada en un vínculo horizontal, en la producción de un diálogo que se transforma en un objeto material a partir de la construcción de un sistema de decisiones.
Contra todo lo previsto, la idea de que la arquitectura se ejercite desde una clave política implica que asuma mayor protagonismo y participación en el desarrollo de las modalidades de gestión, involucrándose en las dinámicas sociales de las organizaciones y los grupos humanos con interés en la mejora de sus ambientes.
Esta suma de desafíos se amplía hacia aspectos de fondo y de interés sociológico como aquel referido a una reflexión acerca de las posibilidades de construcción de identidades colectivas a través arquitecturas mediadoras, que contribuyan por tanto a la integración de las comunidades.
A través de la reproducción de este tipo de proyectos se espera que la arquitectura se convierta en una disciplina popular, en la medida que es capaz de ser mediadora de afectos y catalizadora de la identidad de las comunidades.”
Fragmento del texto, The practice of listening. Community learning towards a social architecture, uno de los capítulos que integran el libro Informality and the city, (compilación a cargo de Gregory Marinic y Pablo Meninato), editado por Springer Nature Switzerland AG. 2022.
Community Processes in Architectural Production
The projects developed by a77 in collaboration with communities and organizations are rooted in a craft-based approach. They cannot be constrained by rigid structures or predefined procedures, as each initiative demands a fresh reconsideration from its very inception.
«The only fixed material that could synthesize a methodological response to these processes is the tool of listening.
The processes of conversation, listening, and interpretation function here not only as a design strategy but also as a mechanism for building trust and emotional connection. The initial stage of these projects consists of public dialogues and interviews, conceived as an exercise in knowledge exchange—a first engagement with the subject matter, the challenges to be addressed, future projections, and their inherent limitations. This collective thinking process entails interpreting everything gathered from conversations with the community and project stakeholders, subsequently developing a framework that integrates needs, physical and infrastructural requirements, phased construction possibilities, potential expansions, hypotheses of spatial flexibility and transformation, and the imaginative scope of the project in its fullest dimension.»
«What does it mean to position listening as a central tool for both architectural practice and learning?
For years, architecture has progressively distanced itself from the possibility of being recognized as a popular tool, weighed down by its traditional class-based constraints and its detachment from other forms of social and economic organization.
Architecture’s ability to mediate can only be realized if it acknowledges its connections to other fields of knowledge and the collective production of knowledge, without abandoning its technical and formal domains. It seems that the missing component required to fully shape this premise is the political dimension that informs these decisions. In this sense, listening is a political act, as it signifies the inception of a practice founded on horizontal relationships, fostering a dialogue that materializes into tangible outcomes through a decision-making system.
Paradoxically, approaching architecture from a political standpoint does not diminish its role but rather amplifies its agency in shaping management models and engaging with social dynamics, particularly within organizations and groups seeking to improve their environments.
These challenges extend to broader sociological concerns, such as the construction of collective identities through mediating architectures that contribute to community integration.
By replicating these types of projects, architecture aspires to become a popular discipline, one that serves as a mediator of emotions and a catalyst for community identity.»
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Excerpt from The Practice of Listening. Community Learning Towards a Social Architecture, a chapter in Informality and the City (edited by Gregory Marinic and Pablo Meninato), published by Springer Nature Switzerland AG, 2022.
